Si en vez de crear, destruí. Si en vez de dar, quité. Si en vez de impulsar, impedí. Si todo eso yo hice díganme, se lo suplico, que todo ha sido un sueño. Y díganme también que al despertar mañana tendré otra oportunidad. Una más.
Que las lluvias que te mojen sean suaves y cálidas. Que el viento llegue lleno del perfume de las flores. Que los ríos sean propicios y corran para el lado que quieras navegar. Que las nubes cubran el sol cuando estés solo en el desierto. Que los desiertos se llenen de árboles cuando los quieras atravesar. O que encuentres esas plantas mágicas que guardan en su raíz el agua que hace falta. Que el frío y la nieve lleguen cuando estés en una cueva tibia. Que nunca te falte el fuego. Que nunca te falte el agua. Que nunca te falte el amor. Tal vez el fuego se pueda prender.Tal vez el agua pueda caer del cielo. Si te falta el amor, no hay agua ni fuego que alcancen para seguir viviendo.
Soy vecina de este mundo por un rato. Y hoy coincide que también tú estas aquí. Coincidencias tan extrañas de la vida. Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio… y coincidir.
Los muros no siempre están en el exterior. En todos los muros hay una grieta, y en todas las grietas siempre hay un poco de tierra.
En esta tierra, está la promesa de una semilla, y en la semilla, la esperanza de una flor y en esta flor reside la soleada certidumbre de un pétalo de libertad.
Sí, la libertad es una semilla incluso en los muros más hostiles. La libertad puede nacer de una fisura, de una ruptura o de un abandono. También puede nacer de una apertura, de un movimiento o de un impulso de ternura. La libertad posee múltiples caras, a veces es la caricia de una mirada que se ha cruzado con la mía, la risa de una palabra que ha transformado la mía para construir un camino.
Los muros más escondidos a menudo están en el interior y en estos muros, también hay grietas... deja crecer tus flores pues son las semillas de tu futura vida.
Como regalo bastan las palabras hechas a mano como versos vivos muy pensadas como cuentos de hadas tan presentes como vida en vida. Son ellas mis leyes, tan mágicas, tan mías, ante las cuales descalzo mis zapatos rellenos de mil callos de la vida, y quitándome el sombrero limosnero, con respeto, por respeto, doy las gracias a la ciencia, que ignorante, nos regala los amigos tan amigos, más leales que virtuales, conectados a la red de la ternura ilimitada, a este abrigo de retazos cibernéticos que tejemos día a día, digitando letra a letra, byte a byte, nuestro abrazo, tan real como fraterno tan virtual como sincero.
...por eso, Dios mío, ¿qué decirte? Si eres MI CRISTO DE LA SALUD
1 giros de la veleta del campanario...:
Feliz año nuevo!! Abrazos
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